Agradecidas con nuestro Dios!


Es tan natural la queja en nosotras! Nos quejamos hasta sin darnos cuenta. Si alguien nos saluda, entonces respondemos el saludo con un lamento. Si vamos a comer no estamos satisfechas y ahí viene una queja, hasta para irnos a descansar nos quejamos, al mirar nuestros closet de ropas, nos quejamos, con nuestro aspecto físico también. En conclusión, para muchas de nosotras todo es un “quejar”.

¿Sabías que la queja dice mucho de nosotras? Primero a Dios y después a las personas que nos rodean. Por eso hoy te invito a que seas una mujer AGRADECIDA dándole GRACIAS A DIOS por todo lo que tienes y lo que eres.

Sé una mujer agradecida!

Dar gracias a Dios no es conformarnos a regañadientes como niñas porque no nos queda otra opción. Cuando damos gracias a Dios ante situaciones o cosas que no deseamos, estamos permitiendo el obrar del Señor en nosotras, estamos permitiendo que Él haga Su voluntad que es siempre lo aceptable y perfecto, si damos gracias estamos mostrando un corazón noble y rendido a Dios, aceptando lo que Dios desea para nosotras.

En la Biblia encontramos consejos prácticos que nos invitan a no quejarnos, a estar satisfechas y agradecidas con lo que tenemos, a estar tranquilas y quietas ante situaciones desagradables y de sufrimiento, a descansar estando confiadas en Dios y esperando para ver que Dios desea hacer.

Al agradecer podemos experimentar la paz y la libertad que Dios quiere que vivamos. Aunque nuestra situación aparentemente no sea para ser nada agradecida... ahí es donde necesitas la paz del Señor que SOBREPASA TODO ENTENDIMIENTO. Ese es el momento para agradecer al Señor con tu corazón quebrado y adolorido!  

Mientras Asaf el salmista se quejaba entonces desmayaba su espíritu! Hasta que un día se acordó de su Dios y trajo a su memoria Sus hechos y entonces fue agradecido! Salmos 77.

Nancy Leigh Demoss, en su libro "Como cultivar un corazón agradecido", dice que la falta de gratitud a Dios, es la causa de mucha tristeza, desesperación y abatimiento que nos ha invadido en el día de hoy!

Ella también escribe, que las personas de corazón agradecido se sienten fácilmente satisfechas, mientras que las personas que no son agradecidas caen en la amargura y descontento.

No solo dar a gracias a Dios, que resulta beneficioso a nuestras vidas, sino también a todos los que te rodean, porque ellos de alguna manera te han beneficiado, sea poco o mucho o tal vez ni siquiera lo recuerdes!

La queja no da lugar a la alegría y tampoco te permite ver las bendiciones que Dios te ha dado. Desde que abres los ojos en las mañanas Dios te bendice! Eso es bendición!

Nancy L. Demoss en su mismo libro cita a Friedrich Ruckhert, quien dijo, "Si hicieras primero una pausa para dar gracias a Dios por cada una de tus alegrías, no tendrías tiempo para llorar tus penas!"

Ante todo si tenemos necesidad de algo material o anhelamos que se resuelva cualquier situación, en vez de quejarnos… primero demos gracias a Dios, seamos pacientes y oremos. Esto da como resultado paz y nos ayuda a aceptar los designios de Dios.

Santiago 5: 13 al 15 dice:

“¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él,  ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.”

La carta a los filipenses capítulo 2:14-15 dice,

“Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada.”

Te invito a seguir el ejemplo del Apóstol Pablo, que se aplica tanto a lo que Dios desea de nosotras y de todos sus hijos.

Dios se complace y se deleita cuando Él es nuestra fortaleza y en Él está nuestra confianza.

Pablo mostró agradecimiento a Dios en situaciones de mucha tristeza y dolor y siempre lo glorificó con sus palabras y hechos, además lo transmitía a los demás!

“No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.  Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
 Filipenses 4:11-13

En Cristo,
Yissell

*Cita de Nancy Leigh Demoss de su libro "La gratitud, como cultivar un corazón agradecido"