El valor a los demás, una enseñanza de Jesús!

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Todas las cosas que nos rodean, aún las más pequeñas, son dignas de que sean valoradas; las personas con quienes convivimos, las que nos rodean y aun las que no conocemos, merecen nuestro valor.

Valorar es cuando estimamos, apreciamos y reconocemos a las personas, sin importar sus cualidades o el beneficio que nos puedan dar.

Qué triste es ver en estos tiempos, que hay personas que para otros han perdido su valor y son maltratados en todo el sentido de la palabra; esposos y esposas que no se valoran por no aceptar sus diferencias y defectos. También hay personas que si no pueden beneficiarse de alguien, entonces lo desechan. En algunas familias, si los hijos no cumplen con los deseos de sus padres, pierden su valor y viceversa, Etc.

Lo que me asombra es con la facilidad que alguien pierde importancia para el otro por cualquier cosa.

A todo lo largo de su ministerio, una de las características de Jesús, nuestro Salvador, fue como valoró a todos y cada uno de forma especial, aun sabiendo sus defectos. 
Jesús nos mostró siempre su desacuerdo en que las personas no fueran valoradas, aunque no tuvieran “nada” que “dar”. Nos enseñó que todos los seres humanos valen por sí mismos… por el hecho de que sean personas creadas por Dios.
En el evangelio de Mateo capítulo 22 versículo 39, Jesús hablando de los dos mandamientos, dijo "...Y el segundo es semejante a éste: Amaras a tu prójimo como a ti mismo." Este versículo es grande, imaginemos amar a alguien como nos amamos a nosotras! Cómo puede suceder eso? Es acaso posible? Si lo dijo Jesús, es posible!!

En la parábola del hijo pródigo, Lucas 15 del 11 en adelante, Jesús nos enseña a valorar a los miembros de nuestra familia, aunque hagan cosas no muy agradables.

Las sanidades que Jesús realizó a muchos en días en donde “supuestamente no se permitía hacer milagros”, nos habla también del valor a las personas.

Me conmueve leer en las Escrituras que las ofrendas que más tuvieron importancia en las enseñanzas y parábolas de Jesús, fueron dadas por personas “simples e insignificantes”, esto también nos habla del valor a las personas, que no radica en lo que tienen y pueden dar.

Jesús valoró más en su enseñanza la oración del publicano, Lucas 18:10 en adelante, ésta fue sencilla y llena de arrepentimiento, en vez de la del fariseo.

Para muchos, la niñez es insignificante, pero Jesús la valoró hasta exaltarla y dijo que el que no fuera como un niño, no entraría al reino de los cielos, Etc.

Jesús conocía los defectos de las personas, y los amaba. También conocía sus virtudes, y los amaba.

Siendo aún pecadores, su acto cumbre de amor y valor hacia la humanidad fue demostrado en la Cruz del Calvario. 
De todas estas enseñanzas que nos dejó nuestro Salvador, nos queda aprender y empezar a tomar en cuenta su ejemplo.

Aprendamos a valorar y aceptar a los demás. No despreciemos ni hagamos acepción de personas. Es importante también enseñarles a nuestros hijos que cada ser humano es valioso y merece amor, respeto y aceptación.

Te invito a que hagas un ejercicio en el día de hoy! Declárale, confiésale amor y aceptación de alguna manera a dos o tres personas que te rodeen al momento de leer este escrito, es muy seguro que serás más feliz que ayer!
  
En Cristo,
Yissell