…Y hablarás de ella estando en tu casa…! – Deuteronomio 6: 5-9 –


“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas 
estando en tu casa…”
Deuteronomio 5:6-7

Agradezco a Dios infinitamente el consejo de un pastor amigo de mi y mi esposo, que hace un tiempo nos habló sobre este tema, nos dijo… “Lean la Biblia con sus hijos, ábranla junto a ellos, citen los versículos y oren en voz alta que ellos puedan escucharlos, háganlo siempre.”

Este consejo nos llegó en el momento oportuno, Dios sabía que necesitábamos escuchar estas palabras para instruir a nuestros dos hijos.

Anteriormente solíamos esperar a que los niños durmieran y luego tener nuestro tiempo con el Señor juntos como matrimonio. Pensábamos que nuestros hijos por estar pequeños no era necesario que participaran de ese tiempo. 

Aunque es importante también que cada matrimonio tenga un tiempo junto a solas con Dios, también es importante y de mucho valor tener un tiempo devocional con los pequeños.

La enseñanza espiritual de nuestros hijos es nuestra responsabilidad, Dios nos regaló este tesoro y ellos necesitan nuestra guía e instrucción.

“Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa”
Salmos 127: 3

En el libro de los Proverbios en capítulo 22, versículo 6, leemos: “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará.” 

Si queremos hijos que amen a Dios por sobre todas las cosas y que permanezcan en Su camino hasta el final de sus días, es necesario enseñarles la Palabra de Dios.

Nuestra Fe.-

Desde el principio de nuestro matrimonio, sin aún tener hijos, mi esposo y yo orábamos por nuestros hijos! Si dentro de la voluntad de Dios estaba que los tuviéramos, desde ya orábamos por ellos, entregándole al Señor sus vidas y que nos ayudara a instruirlos en Sus caminos.

Si esta es nuestra fe, debemos acompañarla con un accionar, los padres debemos ser ejemplos para nuestros hijos sin importar sus edades, viviendo una vida cristiana que agrade a Dios. 

Imagínese si nuestros hijos no nos ven orando, cantando alabanzas o leyendo la Biblia, y tal vez nos ven viviendo una vida que no honra a Dios, sin fe. Simplemente estaremos enviándoles el mensaje incorrecto.

Mira lo que dice Proverbios 20:7, “Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él.”

Acerquemos a nuestros hijos a la Palabra de Dios.-

“Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”
Deuteronomio 6:5-9

Estos mandamientos los dio el mismo Dios a su pueblo Israel, les dijo que debían ponerlas en práctica para que les vaya bien. Les dijo que nunca debían olvidar esto y que los mostraran a todas sus generaciones.

Para Dios es importante la repetición y la enseñanza, si entendemos que la Biblia es Palabra de Dios y es nuestro alimento y guía, entonces es nuestro deber enseñarla también a nuestros hijos.

Al escuchar el consejo de parte de Dios de nuestro amigo pastor, inmediatamente comenzamos a leer la Biblia con nuestros pequeños, oramos y cantamos todas las noches. Parte de nuestra dinámica es memorizar un versículo nuevo todas las semanas.

El resultado obtenido es, un par de niños ansiosos porque llegue el momento de la “Biblia” todas las noches, versículos aprendidos, y la tranquilidad que nos da ver los corazones de nuestros hijos desde pequeños inclinados hacia Dios.

Será una inversión eterna!

En la carta que escribió el Apóstol Pablo a Timoteo, nos damos cuenta de la importante labor que hicieron Loida y Eunice:

"…trayendo a la memoria la fe no fin­gida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también... persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas  Escrituras".
2 Timoteo 1:5; 3:14, 15

Ellas entendieron la importancia de enseñarle la Palabra de Dios a Timoteo! Es obvio el tiempo que invirtieron en esta tarea. Nunca se cansaron, nunca abandonaron, fueron persistentes con sus mentes claras de lo que querían lograr con este niño. 

Su propósito fue bien claro, tal y como lo expresa Pablo, “la fe no fingida que hay en ti”.

Te invito a que te sientes con tus hijos con Biblia en mano y la leas y te tomes un tiempo especial. No es nada complicado no necesitas tener materiales especiales, solo una BIBLIA!! 

Es nuestra responsabilidad como madres y padres guiar a nuestros hijos hacia Dios!


Como Loida y Eunice, con perseverancia y ánimo! Nuestros hijos serán como Timoteo!


En Cristo,
Yissell