Sara y Elisabet, Iniciaron la maternidad en la vejez! - Espera en el Señor -

Biblia, mujer, madre, embarazo, vejez
Me ha encantado leer nuevamente dos bellas historias llenas de amor y ternura, se trata de Sara, madre de Isaac y esposa de Abraham; la otra es Elizabet, madre de Juan El Bautista y esposa de Zacarías.

Ambas mujeres fieles a Dios y dedicadas al servicio de sus esposos, tenían algunas cosas en común, como por ejemplo, eran estériles y de edad avanzada.

Sara, una mujer hermosa, amada por su esposo y entregada a él siempre con el interés de complacerle en todo y acompañarle siempre. A pesar de esto, fue una mujer imperfecta como las demás, se enojaba, dudaba, tenía sentimientos propios de mujer, y éstos se agudizaban al comprobar cada día que no podía dar hijos al hombre que amaba, esta era su carta de presentación en aquel entonces, “Sara la estéril… la que no podía dar hijos a Abraham”. 

Esto era producto de humillación y vergüenza, me imagino lo triste e infeliz que se sentía al ser recordada por su mas grande defecto, sin embargo Abraham nunca se separo de ella… la amaba en gran manera!

Estando Sara en su vejez, cuando su período había cesado y había perdido las esperanzas de ser madre, entonces vino la promesa de Dios de que tendría un hijo! 

Dios se lo concedió y le llamaron Isaac. Sara al igual que las demás madres, nos imaginamos que amamantó a su pequeño, lo amo, lo cuido, educo y se mantuvo a su lado, mirándolo como su mayor tesoro… Disfrutando cada una de sus etapas de vida. (Génesis Capítulos 16, 21 y 24). Sin duda creemos que Sara disfrutó al máximo la maternidad y cada día daba gracias a Dios por eso!

Sara tuvo en sus manos y saboreo el dulce amor de llevar un hijo tan anhelado en su vientre! Verle crecer y amarlo hasta el fin de sus días!

Ahora veamos a Elisabet, su historia se registra en el Evangelio de Lucas Capítulo 1 desde el versículo 5. 

Ella era hija de un sacerdote y vivió en tiempos de Herodes junto con su esposo el también sacerdote llamado Zacarías, ella fue una mujer muy privilegiada!

La Biblia hace referencia a que ambos eran “justos delante de Dios…”  V. 6. También hace referencia a algo importante, “...pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada”. V. 7

Ella fue una mujer virtuosa, inteligente, servicial y con una fe muy fuerte, además imagino que poseía muchos dones, era la esposa de un sacerdote, es decir, una mujer ejemplar y piadosa. 

Creo que Elisabet llevaba largo tiempo orando a su Dios para poder concebir; al ser hija de un sacerdote y también esposa de uno, entiendo el anhelo que sentía desde lo mas profundo de su ser de embarazarse, y al igual que Sara, la luz de su esperanza se iba apagando conforme pasaban los años y se hacía cada vez mas mayor.

Dios había elegido a esta pareja para cumplir un propósito especial y un día su esposo estaba en la hora de ofrecer el incienso y un ángel le dijo que Elisabet concebiría un hijo! Que milagro!

Así que ella concibió un hijo varón y fue muy feliz, disfrutó de su estado en su casa, tranquila, en paz, llena de amor, imaginando como sería su carita, amando cada movimiento… cada patadita de su amado milagro, y desde el inicio supo que Dios estaba con ella,  daba cada día gracias a El por permitirle ser madre.

Elisabet crió a su hijo Juan, el cual había nacido para un propósito muy especial: Preparar el camino al Mesías, el Salvador del mundo, Jesucristo! 

Ella le proveyó todo lo necesario para que fuere un niño sano y fuerte, lo cuidó con esmero y dedicación, lo guió hacia su propósito especial, instruyéndole en los caminos de su Señor…

Qué podemos ver y aprender en ambas historias?

1. Mucha fortaleza en ambas madres ancianas! Mucha sabiduría! Mucha dedicación! 

Su edad no representó un obstáculo para ellas, pues ambas criaron con mucho amor, fuerza y dedicación. Se entregaron a sus roles con esmero, instruyeron en el camino correcto y sus hijos fueron buenos y nunca se apartaron de Dios!

Entendieron que para Dios no hay nada imposible!  Todo estaba en sus planes!

2. El sabe cuál es el milagro que necesitamos!

El sabía el milagro que ellas necesitaban!

Ser estéril en aquellos tiempos era vergonzoso, humillante y angustioso, con un estado así, cualquier mujer que desea tener un hijo se debilita y sufre amargamente!

Aunque para ellas era tarde, para Dios no… El les dio una promesa y cumplió.

Aunque tu deseo y petición no sea la de un embarazo, espera, espera, espera en Dios!

No desmayes! Persevera en oración y ruego!

Presenta al Dios todas tus peticiones como mujer! Habla con Dios como cuando un hijo habla con su padre!

En Cristo,
Yissell